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Su
actividad artística se desarrolla fundamental en Valencia, ciudad en la
que realizó diversas decoraciones pictóricas, para diferentes iglesias
y conventos, siendo el conjunto más importante, el llevado a cabo en la
Cartuja de Portaceli, en Bétera. Fuera del ámbito valenciano destaca su
colaboración en la decoración pictórica del claustro de San Francisco
el Grande de Madrid (1788-1789), y en el Baptisterio de la Catedral de
Palma de Mallorca. Entre su inmensa producción dibujística, cabe
destacar su participación en varias ediciones del Quijote.
Destacó como pintor durante el período de esplendor de la pintura
valenciana de la segunda mitad del siglo XVIII. Cultivó el paisaje y
las escenas de género, y fue conocido sobre todo por haber sido uno de
los mejores dibujantes españoles del momento. Su pintura se caracteriza
por su estilo refinado y por la tipología de sus fi- guras femeninas,
dotadas de una gran exquisitez, más próxima al rococó que al clasicismo
imperante.
Autora: Adela Espinós Díaz
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